Nueve palabras en inglés sin traducción directa al español

Nueve palabras en inglés sin traducción directa al español

Por Aurora C. Mena | 20 de septiembre de 2018

∎ La lengua inglesa tiene muchas palabras sin traducción directa en español, bien porque los hispanohablantes necesitamos usar varios términos para expresar la misma idea; o bien porque nuestra cultura  (obviamente, la propia de cada país de habla española) no cuenta con esos conceptos y, por tanto, no necesita una palabra para designarlos.

A veces podemos tener dificultades si pasamos un tiempo en el extranjero y nos preguntan cómo se dice una palabra en nuestra propia lengua. No es fanfarronería: ocurre más de lo que nos podemos imaginar. Y es que lo cierto es que, una vez hemos interiorizado un concepto y podemos materializarlo en una sola palabra, resulta bastante frustrante tener que buscar la forma de expresarlo en la otra lengua y aún así no abarcar todos los matices.

Hoy os traigo nueve palabras en inglés sin traducción directa en español, ya sea porque necesitan más de un término o porque directamente tenemos que definir lo que queremos decir.

1. Shrug

La verdad es que en inglés hay muchísimos verbos que expresan gestos o movimientos que en español necesitan detallarse mucho más. Shrug es uno de ellos. El Collins Dictionary nos lo define así:

verb
If you shrug, you raise your shoulders to show that you are not interested in something or that you do not know or care about something.
I shrugged, as if to say, ‘Why not?’

noun
‘I suppose so,’ said Anna with a shrug.
La traducción está bastante clara, aunque después de ver el verbo inglés se antoja algo más engorrosa: encogerse de hombros.
 

2. Spoiler

Esta palabra se usa tanto y ha dado tanto que hablar en el ámbito de la lingüística española que sería raro que no la conocieras. Por si andas despistado, podríamos decir que la palabra en sí tiene varios significados, pero en este caso nos referimos a este:

When someone reveals a previously unknown aspect of something which you likely would have rather learned on your own.

Urban Dictionnary

Para el ya extendidísimo hacer spoilers o spoilear, la Fundeu y la RAE lo tienen claro:

El verbo español destripar es una alternativa a la expresión hacer spoiler. Este verbo (…) tiene exactamente ese significado según el Diccionario académico y también se usa con frecuencia en ese contexto. No se trata además de una acepción reciente, sino que apareció por primera vez en el Diccionario de 1884. A partir de destripar pueden formarse tanto destripamiento, recogido en el Diccionario como ‘acción y efecto de destripar’, como destripe (…)»

No obstante, personalmente nunca he oído a nadie usar esa palabra para referirse a nuestros queridos spoilers. ¿Qué hacer, entonces, si queremos decirlo en español pero sin que nos suene extraño?

Probablemente te parezca mucho más natural decirle a alguien que no te cuente lo que pasa (o que no te lo cuente), y seguro que en más de una ocasión te han reventado el final, ¿verdad?

 

3. Crush

Otra palabra con varias formas y varios significados. Si se usa como verbo, se traduce como machacar. No obstante, la acepción que nos interesa en este artículo es la del sustantivo:

If you have a crush on someone, you are in love with them but do not have a relationship with them.


Collins Dictionary

Resumiendo, se trataría del típico enamoramiento que te tiene suspirando toda la adolescencia pero no llega a nada más. ¿El chico o la chica que te gusta, tal vez? Probablemente se acerque bastante a cuando los angloparlantes dicen que (s)he’s my crush.

La misma idea la plasman con otra estructura y cambiando el sujeto: I have a crush on him/her. En español probablemente te entenderán a la perfección si dices que estás coladito/a  por alguien.

 

4. Squeaky

Me encanta esta palabra: como tantas otras del inglés, me parece supergráfica y muy práctica. Según Collins Dictionary, «something that is squeaky makes high-pitched sounds». Si consultamos las traducciones que ofrecen los diccionarios al uso, podemos encontrar propuestas como chirriante o chillón. ¿Pero y si se trata de un objeto? ¿Y si, por ejemplo, es un juguete?

Me temo que en español no disponemos de un adjetivo que exprese esta idea en una sola palabra. Pero que no cunda el pánico, por supuesto que tenemos nuestra propia manera de decirlo: para os hispanohablantes, los juguetes que hacen ruido o pitan son, simplemente, juguetes con sonido o juguetes que pitan. A partir de ahí, el sonido sí que puede definirse perfectamente (un sonido (o un color) puede ser chillón, por ejemplo, pero no un juguete).

¿Y si es otra cosa que no pite en sí? No hay problema, lo describimos. Así, si en inglés te dicen que you have a squeaky bed, en español diríamos que tu cama hace mucho ruido o tu cama chirría.

5. Stare

Otro verbo con gestos expresados en una sola palabra. Este no tiene mucha complicación, pero no por ello dejan de encantarme: if someone stares at you, te está mirando fijamente o también puede estarte clavando la mirada, entre otras muchas expresiones.

 

6. Shuffle

Tendríamos entradas de por vida si nos dedicáramos a analizar todos los verbos que en inglés indican gestos o movimientos complejos (el caminar típico de alguien que ha bebido demasiado y andar a gatas o de puntillas tienen su propia palabra, por ejemplo), así que este es el último.

Para que te hagas una idea, shuffle expresa bastante bien la idea de cómo vas a trabajar los lunes por la mañana: arrastrando los pies.

7. Buzzword

You can use buzz to refer to a word, idea, or activity which has recently become extremely popular.

Collins Dictionnary

Depende del contexto, aunque en general siempre va a referirse a un término especialmente utilizado en un ámbito concreto y en una época determinada. Como propuestas de traducción podríamos optar por la palabra/expresión de modala consigna o incluso por la palabra que está en boca de todos.

8. Badass

Según el contexto, este término puede tener connotaciones positivas o negativas. La verdad es que, por todo lo que implica, es un concepto bastante difícil de definir y de traducir.

Y como una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo un ejemplo de lo que es ser badass:

Si el contexto lo expresa como algo positivo, podríamos traducirlo por tenerlos muy bien puestos o ser un tipo duro. Si el texto se refiere a que alguien es muy bueno en algo, tenemos opciones como es la leche y otras expresiones derivadas más vulgares.

Si expresa más burla o sarcasmo, nuestro malote se correspondería bastante bien con lo que se quiere transmitir (uy, mira este, qué malote; con esa chaqueta tienes pintas de malote).

Y por último, si se trata de algo negativo, probablemente se estén refiriendo a que tiene un aspecto y actitud intimidantes y lo mejor es alejarse. En el caso del español de la Península, la jerga juvenil nos deja para estos casos adjetivos como chungo, aunque también podría utilizarse en otros muchos contextos que es mejor dejar para otro artículo.

9. Fluffy

¿Os sabéis el comienzo de Platero y yo?

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos.

Juan Ramón Jiménez

Pues esa preciosidad te la dirían hoy en día los angloparlantes con un «Platero is fluffy».

Sí, este adjetivo tan famoso se refiere exactamente a eso: a algo blando, peludo y suave si se trata de un animal o similares. En español, para decir lo tiernos que nos resultan estos animales, lo que solemos hacer es compararlos con algodón, con peluches o con bolas (de pelo o a secas). Así, si tuviéramos que traducir una frase como «Look! What a fluffy dog!» en español sería algo parecido a «¡Mira qué perro más mono! ¡Parece una bolita!».

También pueden ser objetos, como ropa o almohadas mullidas; o comida, como un bizcoho esponjoso.

Y por último, no nos podemos olvidar  a los fluffy toys, o en español, peluches. Cuidado con esto, porque las malas traducciones que circulan por Internet no son pocas.

¡Y hasta aquí el artículo de hoy!
¿Conocéis más palabras que no tengan traducción directa al español? ¿Estáis en desacuerdo con alguna traducción o queréis aportar otras? Sois libres de corregir, puntualizar o añadir lo que queráis en comentarios. ∎

 

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Estudiante de Traducción e Interpretación (FR/EN>ES) y Humanidades. Correctora. Residente en EE. UU. y Francia.

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Ocho consejos para aprovechar al máximo tu estancia lingüística en el extranjero

Ocho consejos para aprovechar al máximo tu estancia lingüística en el extranjero

Por Aurora C. Mena | 8 de septiembre de 2018

∎ Aprender bien un idioma extranjero no es tarea fácil. En ello influyen factores como la destreza que tengamos, el tiempo que le dediquemos, los recursos de los que dispongamos y hasta si nuestra lengua materna comparte orígenes con la extranjera (para un español es mucho más sencillo aprender italiano, por ejemplo, que ruso o coreano). Y si bien puede ocurrir que demos en el clavo a la primera y en cuestión de año y medio ya hablemos  el idioma más o menos decentemente, también puede darse lo contrario:  que  empecemos con muchísima motivación y luego, con el tiempo, nos desanimemos y lo dejemos de lado.

A veces esto sucede porque no avanzamos con tanta rapidez como nos lo imaginábamos y nos frustramos. Otras, descubrimos que forzarse a aprender las estructuras del otro idioma supone un esfuerzo mental importante, por no hablar de que entender tres de diez palabras (sobre todo al principio) es muy incómodo. También puede pasar que nos estanquemos, que no sepamos cómo seguir mejorando y que no nos sirvan de mucho los consejos que nos dan.

Llegados a este punto, y si realmente necesitamos saber el idioma, somos muchos los que nos lanzamos a vivir en el país ajeno para forzarnos a vivir en su cultura y su lengua. ¿Pero qué ocurre si, una vez allí, no tenemos el nivel suficiente para que nos entiendan y mejorar es un imperativo?

Sin ir más lejos, una compañera de EE. UU. está en esa situación. Tiene problemas con el inglés, enlazar dos oraciones se le hace un mundo y tiene poco vocabulario, así que es aún peor. No obstante, se esfuerza y tiene claro que, para mejorar, ella también tiene que trabajárselo, por mucho que algunos días prefiera no salir de casa con tal de no tener que enfrentarse de nuevo al reto de comunicarse.

El otro día, chapurreando, me planteó  lo siguiente: «¿Qué hago para mejorar si los libros me aburren y leer subtítulos me resulta incómodo? Si veo una serie la veo en mi idioma y para relajarme, no para estar estresada porque no me da tiempo a leer».

El mensaje queda bastante claro: cada persona es un mundo. Aunque parezca extraño, en el ámbito lingüístico también hay personas que no tienen por qué disfrutar necesariamente de leer libros o ver series y películas, ya sea por preferencias personales, falta de tiempo o mil cosas más.

En este artículo os voy a dar ocho consejos para aprovechar al máximo vuestra estancia lingüística en el extranjero. Algunos pueden aplicarse también a aquellos que estéis aprendiendo el idioma cómodamente desde casa. Además,  la ventaja es que puedes ponerlos todos en práctica en tu día a día sin demasiado esfuerzo.

¡Empezamos!

1. Evalúa tu nivel, sé consciente de tus límites y no te compares

A veces resulta difícil ser autocríticos, pero es imprescindible saber de dónde partimos y para podernos proponer una meta realista. Lógicamente, un principiante no acudirá a los mismos métodos que estudiante de nivel medio, al igual que éste último probablemente no pueda hacer uso de los recursos de alguien con un nivel más avanzado. El aprendizaje, para afianzarse, tiene que ser gradual y adaptado a las necesidades de cada persona. Me gustaría decir que el camino es el mismo para todo el mundo, pero no es cierto. Hay alumnos que avanzan muy rápido y otros que tienen que esforzarse el doble para llegar al mismo sitio que su compañero. No a todo el mundo se le dan bien todas las competencias lingüísticas (de hecho, lo normal es tener más nivel en unas que en otras), y no pasa nada.

Evita las comparaciones absurdas con tus compañeros y respeta tus necesidades y tus ritmos de aprendizaje. Evalúa objetivamente lo que sabes y lo que no y, a partir de ahí, intenta encontrar recursos que se adapten a tu nivel. Si tienes, por ejemplo, un A2, es poco probable que en nueve meses obtengas un C2. No obstante, un B2 podría ser un objetivo mucho más asequible y muy meritorio.

2. Sé curioso

No saber cómo decir millones de palabras, o incluso oraciones completas, es lo más normal del mundo. Ante esas situaciones, es sumamente útil acudir a los gestos o a definir el concepto al que nos referimos. Sin embargo, una vez conseguida la comunicación, un error muy común es no preguntar cómo se dice correctamente el término y olvidarnos de buscarlo después.

Si hay algo que aprendes nada más empezar el grado de Traducción e Interpretación es que el contexto lo es todo. Aprender palabras en situaciones en las que es correcto utilizarlas es muchísimo más efectivo que hacerlo con listas interminables de vocabulario. Aprovecha que vives en el extranjero y exprime esta oportunidad al máximo.

Esto también se aplica a todo aquello que veas y no sepas cómo se diría en la lengua extranjera o qué significa en tu idioma, etc. Anímate a preguntar y a investigar; los resultados no tardarán en llegar.

3. Equivócate

Equivocarse no es agradable, sobre todo si es en público. Para muchas personas es una forma de exponerse, de dejar en evidencia su falta de conocimiento. Además, al menos en España tenemos la tendencia de ridiculizar a aquellos que no conocen en profundidad una lengua y cometen errores al intentar hablarla. La solución que adoptamos es la lógica: no hablamos. Si no hablamos, no cometemos errores. Y si no cometemos errores, no nos exponemos… y no aprendemos.

Como más aprendes es equivocándote. Y cuanto más garrafal sea el error, tanto mejor, porque seguramente se te quede grabado a fuego y no lo vuelvas a cometer. Siento decirte que para aprender una lengua hay que dejar un poco de lado nuestro sentido del ridículo y tirarnos a la piscina sin miramientos. ¿Te has equivocado? ¡No pasa nada! Pregunta cómo se dice correctamente y sigue aprendiendo. Lo peor que te puede pasar es que tengas que repetirlo o que se sonrían; lo mejor, que sabrás una palabra o estructura nueva y probablemente no la olvides.

No descartes el pedirle a tus amistades que te corrijan si dices algo incorrectamente.

Además, seguramente no seas ni el primero ni el último en cometer errores,  ni el que meta más la pata, ¿o no?

4. Piensa en el otro idioma

Esto es quizás lo más complicado al principio, pero te puedo asegurar que da excelentes resultados.

Al empezar a aprender un idioma, nuestro primer impulso es el de pensar en nuestra lengua materna lo que queremos decir y, luego, traducirlo a la lengua extranjera. Esto no solo supone un esfuerzo extra que acaba agotándote y ralentizando la comunicación, sino que entorpece tu aprendizaje.

Cada lengua es única y se rige por unas reglas propias y muy concretas. Pretender pasar las estructuras de tu idioma al inglés, por ejemplo, es un error garrafal. Puede que consigas hacerte entender, pero vas a sonar bastante artificial.

Lo mejor que puedes hacer para interiorizar un idioma es empezar a pensar en él y aprender los conceptos sin tener la necesidad de traducirlos. Intenta ser consciente de cuándo estás pensando en español, para y dedícate un momento para seguir con tus reflexiones en el idioma que estés aprendiendo. Alarga cada día el tiempo que le dediques a este ejercicio. Llegará un momento te resultará natural hablar en la lengua extranjera y dejar completamente de lado el español.

5. Intenta entender el porqué de todo lo que aprendas

¿Te gusta la sintaxis? Si la respuesta es que sí, estás de enhorabuena. Y si es que no, ponte las pilas, porque es sumamente útil.

Las lenguas son como las matemáticas: utilizan unas estructuras lógicas que se repiten constantemente. Si conoces la fórmula y las reglas, por mucho que cambies las cifras el resultado siempre va a ser correcto. Si manejas las reglas, manejas la lengua.

He tenido alumnos extranjeros en cuyos países el sistema educativo no incluía la sintaxis y morfología en el plan de estudios. El resultado era que volvían a los mismos errores una y otra vez por mucho que les explicaras que una determinada estructura era así siempre. ¿Por qué? Porque no sabían distinguir entre sujeto y predicado ni razonar que tal verbo iba siempre seguido de tal preposición en unos casos en concreto.

Por el contrario, mis alumnas de francés me decían que les resultaba mucho más sencillo manejarse si las ayudaba a aplicar la lógica a su aprendizaje, y efectivamente cometían menos errores en los exámenes.

Inténtalo. No pierdes nada y, con un poco de suerte, vas a ganar mucho.

6. Lee en voz alta

¿No te ocurre que lees perfectamente para ti, pero cuando tienes que hacerlo en voz alta te atascas, no sigues bien los ritmos que marca la puntuación, e incluso de repente pronuncias peor o directamente te das cuenta de que hay palabras que no sabes pronunciar?

Una forma de ponerle remedio es la de sacar un rato al día para leer en voz alta. Con ello no solo mejorarás tu naturalidad a la hora de hablar inglés (te adaptarás a los ritmos, entonaciones, etc.), sino que serás consciente de lo que no sabes pronunciar y podrás ir a consultarlo y practicarlo. Escuchar audiolibros con el texto delante y posteriormente imitarlo también puede ser una buena forma de soltarte.

7. Hazlo todo, hasta las tareas más simples, en la lengua extranjera

Ya que te has ido al extranjero, procura que la inmersión no acabe al cerrar la puerta de casa y lleva el idioma a todos los ámbitos de tu vida. ¿La lista de la compra? En la lengua extranjera. ¿Una receta que has encontrado en Google para hacerte la cena? En la lengua extranjera. ¿El idioma de tu ordenador? Creo que ya sabes la respuesta.

Como bien sabes, hoy en día podemos aprender idiomas de miles de maneras que no pasan por leer libros o películas. Estos están muy bien y, personalmente, te los recomiendo muchísimo, pero hay personas que no tienen tiempo, o ganas, o mil cosas más. La clave está en aprender con cosas que nos gusten, porque de lo contrario se convertirá en una obligación y que acabaremos rehuyendo del momento en el que tengamos que ponernos a ello.

Las redes sociales, los móviles y los ordenadores siempre te dan la opción de cambiar el idioma. Si te gustan los vídeos de Youtube, prueba a echarle un vistazo a la opción de los subtítulos: a veces los autores los añaden; otras, te da la opción de generarlos automáticamente. Los videojuegos son una alternativa buenísima para aprender idiomas, y si te gustan los blogs, también podría serte útil buscar a autores extranjeros cuyos contenidos te interesen.

¿Necesitas más recursos? Hoy día también tienes a tu disposición podcasts de todo tipo de temática, puedes guardarlos en el móvil y escucharlos en cualquier momento. La música es también una excelente fuente de aprendizaje y la mayoría de nosotros no salimos de casa sin cascos. Busca las letras de tus cantantes extranjeros favoritos y apréndetelas de memoria (después de buscar los términos que no entiendas, por supuesto).

Todo esto son solo unas pocas cosas de las miles que podríamos decir. Lo único que tienes que tener en cuenta a la hora de elegir es tu nivel en el idioma. Como comprenderás, si te animas a leer un libro pero tienes que buscar en el diccionario dos palabras de cada cinco, te vas a frustrar y lo acabarás dejando. Intenta encontrar un equilibrio que te permita aprender y disfrutar al mismo tiempo.

8. Usa tu idioma lo menos posible

Buscar la seguridad de otros españoles en el extranjero es otro error muy común y que puede suponer que al volver de tu estancia no hayas avanzado todo lo que deberías. Es difícil evitarlo, sobre todo si no tienes mucho nivel y todo lo que hay más allá de tu grupo se te antoja complicado. No obstante, te recomiendo encarecidamente que lo intentes. Haz amigos que no hablen nada de español, oblígate a salir de tu zona de confort y practica todo lo que puedas y más. El español te viene de serie; ya tendrás tiempo de hablarlo.

Y hasta aquí los ocho consejos que, según mi experiencia, son los más efectivos a la hora de aprender un idioma. Por supuesto, hay muchos más y no todos sirven a todo el mundo. ¿Te gustaría añadir alguno? Si te has ido al extranjero para aprender una lengua, ¿cómo fue tu experiencia y qué hiciste para mejorar? Deja un comentario si te apetece compartirlo. ∎

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